"Breve respiro", texto de Paco Navarrete sobre el Triviario

En momentos tan álgidos como los que vivimos es más que necesario tomar un respiro. Ante la urgencia y hasta la presión para tomar partido sin vuelta atrás entre los corruptos y los indignados; entre los ineptos y los incendiarios, bien vale la pena detener la marcha y estirar las piernas. Mejor aún, sentarse y serenarse un momento.

Tengo entre mis manos un ejemplar del "Triviario Tapatío", un libro ameno e ilustrador sobre la historia de nuestra ciudad. Compuesto por textos breves, recorre los casi casi cinco siglos de historia de la capital de Jalisco. Sus equívocos, sus aciertos y sus desgarriates.

Abundan los chismes igual que los momentos de verdad fundacionales: los que dieron identidad y los que añadieron carácter a lo que llamamos hoy ser tapatío... así sea uno de Zapopan, Tlaquepaque o incluso forastero avecindado aquí y, con el paso del tiempo, naturalizado jalisquillo.

No hay como andar de nuevo los pasos de quienes nos antecedieron para entender en qué hemos avanzado y en qué seguimos atorados sin solución aparente, como la añeja competencia con la capital del país, los resquemores producto de la voracidad del centro de la Nueva España... y el apocamiento de nuestros antepasados. Las pequeñas revanchas, nimias para aquéllos, pero dignas de celebración para los habitantes de la Nueva Galicia, lejana provincia entonces, metrópolis con alma de rancho grande en muchos aspectos... todavía.

La consolidación de esta ciudad como centro mercantil para el Occidente y el Pacífico Norte de nuestro país, pero también como imán académico y hasta como pródiga fuente de artistas, humanistas y uno que otro científico; todo queda consignado en sus páginas.

¿Todo? Bueno, no. No están todos los que son, pues no pretende ser una obra exhaustiva, pero sí son todos los que están.

La obra está bien documentada, aunque maneja con total libertad sus fuentes. Fue escrita por 25 colaboradores de muy diversas disciplinas, coordinados por Alberto García Ruvalcaba, con un interés muy definido: reflejar la identidad de la capital mundial del birote y la jericalla.

Por cierto que contiene un gran acierto: consigna el nombre de ese crujiente pan con B, sin dejarse imponer exóticas correcciones gramaticales (los que escriben "virote" seguro son fuereños).

Entre nimiedades como los orígenes de las delicias gastronómicas de la región y hechos tan trágicos como la epidemia del cólera del siglo 19 o las explosiones del 22 de abril, el panorama ofrece una visión amplia, esclarecedora, de la noble y leal ciudad... a despecho de los sátrapas que ha padecido, los principales de ellos también consignados en este volumen.

Líderes ineptos o pusilánimes, caudillos valientes y sagaces; artistas virtuosos y vividores aún más inspirados. Mujeres de carácter como la fundadora de la ciudad y hasta Pepa la de los portales. Hay vidas ejemplares de a montón; para almas piadosas, el primer Cardenal mexicano, y para calaveras irredentos, don Federico Ochoa "Firuláis". Advertencia: los condenados al quinto infierno notarán la ausencia de Bicha la Venada o la mismísima Rosa Murillo. Será para otra edición.

Aquí conviene un paréntesis: no se trata de un libro de historia. Tampoco es un ejemplar monolítico, de difícil lectura. Todo lo contrario; pasa con facilidad la prueba máxima de toda lectura que presuma de ser amena: es perfecta para llevarse al escusado. Perdonarán la imagen, pero sí es perfecta para el más íntimo de los desahogos. Puede uno iniciar la lectura en cualquier punto y suspenderla sin mayor arrepentimiento. Se sugiere tan solo no arrancar sus hojas en momento de escasez y apuro: más vale buscar fuentes alternas de abastecimiento y preservar el volumen en su integridad. El diseño y la calidad del papel bien lo valen.

Saber de dónde y cómo vinimos, para saber a dónde vamos. Quizá no sea tan necesario, pero ayuda a tener perspectiva. Y sobre todo, alimenta a la querencia, ese viejo amor nunca olvidado. Pero también ayuda a la temperancia.

Nada como atestiguar el paso de los siglos para templar el ánimo: ni todo tiempo pasado fue mejor, ni estamos ahora mejor que nunca.

El abasto de agua, la administración de la ciudad, el transporte de sus habitantes: dilemas más que añejos. La producción cultural, artística, como puntos fuertes. El ánimo conservador de la mayoría... y el espíritu irredento, demoledor, de una sana minoría, siempre han estado presentes.

Hoy en la noche, a las 19:00 horas, acompañaremos al editor a presentar el libro en el museo MAZ (en el centro de Zapopan). Si gusta, ahí lo esperamos.

http://www.mural.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=50130

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