¿Por qué legalizamos las drogas?

Por: 
Juan Manuel Mercado

37 razones de nuestra derrota en la Guerra contra las Droga

Con el mismo desenfado de un profeta del pasado, Juan Manuel Mercado se nos presenta aquí en sentido contrario, como un agudo historiador del futuro. Nos propina algunas explicaciones irrefutables de nuestro fracaso en la Política de la Prohibición de las Drogas. 

1.            Porque la medicina empeoraba la enfermedad. Si las drogas siguen siendo un problema de salud pública, la guerra contra las drogas había agregado a ese problema, otro más grave de seguridad pública.

2.            Porque al Estado no le incumbía regular la vida privada de sus miembros, ni sus decisiones personales. El hombre tenía el derecho a elegir los medios para procurarse felicidad. (Así esos medios no fueran del agrado de otros o fueran perjudiciales para su salud.)

3.            Porque financió al crimen organizado mundial. La Política de la Prohibición generaba a los cárteles aproximadamente 80 mil millones de dólares de gananciales anuales.

4.            Porque convirtió artificialmente a personas comunes en delincuentes y puso a una parte de la sociedad a perseguir criminalmente a la otra.

5.            Porque cuanto más éxito teníamos en la implementación de la Política de Prohibición (de las drogas) más poderosos hacíamos a nuestros adversarios los narcotraficantes.

6.            Porque la Política de la Prohibición generaba utilidades hasta del 6700% en el negocio de la droga (un gramo de cocaína alcanzaba en 1998 un precio de 200 dólares, cuando su costo de producción era de 3 dólares).

7.            Porque países e instituciones financieras internacionales se mantenían del manejo de dinero sucio que generaban las ganancias del narcotráfico. (Las exportaciones de droga de países como Bolivia igualaban sus ingresos nacionales totales por exportaciones lícitas. Los ingresos conjuntos por turismo, exportaciones y servicios médicos de la ciudad de Miami, no igualaban a los del tráfico de droga.)

8.            Porque el Estado no pudo nunca siquiera erradicar el tráfico de drogas en las prisiones, que están bajo su más minucioso control. ¿Acaso era sensato esperar que lo hiciera afuera?

9.            Porque para vencer a los cocodrilos no era una buena táctica la lucha cuerpo a cuerpo, cuando bastaba secar su pantano. (Para derrotar al narcotráfico no hacía falta enfrentarse a las organizaciones criminales, si se les podía vencer erradicando el mercado negro que las alimentaba y financiaba.)

10.        Porque convertida en actividad lícita, la producción, distribución y consumo de droga, fue más factible al Estado establecer controles sanitarios, conocer canales de distribución, implementar mecanismos de inspección a expendedores y supervisión de la calidad de la droga.

11.        Porque la mayor parte de muertes relacionadas con el consumo de drogas, se debían a su adulteración o a los dañinos efectos de las más baratas drogas químicas (las cuales desaparecieron cuando las naturales de mejor calidad bajaron de precio).

12.        Porque la normalización del mercado de la droga ha permitido a los laboratorios farmacéuticos investigar y producir drogas inocuas y menos dañinas o adictivas, así como procurar más efectivos remedios para la rehabilitación de adictos.

13.        Porque la legalización del comercio de drogas permitió que su venta a menores de edad dejara de estar en manos de las personas sin escrúpulos en que se encontraba. (Los criminales y traficantes de poca monta que estaban dispuestos a entregar droga a niños y jóvenes –a quienes en no pocas ocasiones inducían a la adicción– fueron sustituidos por empleados de farmacia.)

14.        Porque los consumidores de drogas no tienen que entrar en contacto con el bajo mundo para provisionarse.

15.        Porque los crímenes asociados a la Política de la Prohibición de las drogas constituían una proporción muy alta del total de los que se cometían en los países occidentales. (Solamente en los Estados Unidos se calculaba que en el 2001, 750 mil arrestos estuvieron relacionados con las drogas, y que el 40% de los delitos que se cometieron en ese país y el 60% de la población de sus cárceles purgaba condenas relacionadas con las drogas.)

16.        Porque el abandono de la Política de la Prohibición de la producción, tráfico y consumo de drogas acabó de tajo con aproximadamente la mitad de los crímenes que se cometían en nuestras sociedades.

17.        Porque los recursos económicos que el Estado distraía en la implementación de su Política de Prohibición (aproximadamente diez mil millones de dólares anuales sólo en los Estados Unidos, en 2002), se han podido utilizar en una campaña de disuasión del consumo de drogas y en programas de tratamiento de adicciones.

18.        Porque resulta 23 veces menos costosa y más efectiva la estrategia de salubridad e información sobre el consumo de drogas que la estrategia armada de la lucha contra el narcotráfico. (Es más barato disuadir o habilitar al consumidor que al proveedor).

19.        Porque la guerra contra las drogas era incosteable. (En una operación conjunta contra el narcotráfico de la Guarda Costera y la Marina en Estados Unidos, durante 1987, que involucró en total 2512 días de navegación a un costo total de 40 millones de dólares, el resultado apenas llegó a 20 embarcaciones detenidas. Otro programa implementado ese mismo año por la Fuerza Aérea y sus sofisticados aviones y equipos de rastreo, logró detener ocho avionetas en quince meses.)

20.        Porque sólo en los Estados Unidos, al 2001 se habían gastado aproximadamente 500 mil millones de dólares en la lucha contra las drogas, sin que eso hubiera incidido en alguna disminución en sus niveles de consumo interno.

21.        Porque era y fue materialmente imposible vigilar las fronteras, cuando la totalidad de cocaína que se introducía a los Estados Unidos en un año, habría cabido en un sólo avión cargo C-5A.

22.        Porque era y fue materialmente inviable la estrategia de destrucción de plantaciones, cuando se requería apenas una superficie de mil cien kilómetros cuadrados, de los más de cuarenta millones cultivables en Sudamérica, para satisfacer la demanda de cocaína de los Estados Unidos.

23.        Porque la legalización no supuso que el Estado o la sociedad se convirtieran en promotores de su consumo, antes bien, mayores recursos humanos y financieros se destinaron después a desalentar su consumo, a tratar las adicciones y a investigar los efectos de las drogas.

24.        Porque era contradictorio que se condenara el consumo de algunas drogas, pero se tolerara y hasta promoviera el consumo de otras. Mientras era socialmente aceptada nuestra afición o hasta compulsión por el café, el tabaco, la comida, el alcohol, el sexo, el trabajo, la riqueza, el juego, el éxito, la religión, el poder, los medicamentos antidepresivos, ansiolíticos... el consumo de marihuana era visto como la antesala de la perdición moral.

25.        Porque las culpables de nuestra propensión adictiva no eran las drogas, ni los narcotraficantes, ni los consumidores, sino las pautas secretas que generan y toleran nuestras sociedades.

26.        Porque condenábamos a los narcotraficantes por sacrificar su integridad, sus familias, su dignidad en búsqueda de riqueza y placer, sin advertir que estos son los valores que nuestra sociedad promueve (Walter Wink dixit).

27.        Porque la nicotina o el alcohol, drogas aceptadas, eran más dañinas que las drogas prohibidas. A saber. El alcohol estaba (y sigue estando en los Estados Unidos) asociado al 40% de los intentos de suicidio, al 40% de las muertes por accidentes de tráfico, al 54% de los crímenes violentos, al 10% de los accidentes de trabajo. La nicotina, por su parte, hizo que el cáncer de pulmón haya pasado de ser una curiosidad médica a una enfermedad que mata anualmente en todo el mundo a tres millones de personas.

28.        Porque el propio Instituto Nacional contra el Abuso de las Drogas de Estados Unidos reconocía en el 2002 que “el tabaco mataba a más de 430 mil norteamericanos cada año, más que el alcohol, la cocaína, la heroína, los crímenes, los suicidios, los accidentes de tráfico, los incendios, y el SIDA juntos”.

29.        Porque la nicotina actúa neurológicamente en forma idéntica, y es más adictiva incluso que la cocaína.

30.        Porque la Política de la Prohibición es intrínsecamente errónea, como lo había ya demostrado la Prohibición del Alcohol en los Estados Unidos apenas en 1914, que creó los mismos problemas y funestos efectos sociales que la Prohibición de las Drogas, y que finalmente fueron conjurados de la misma manera (eliminando la prohibición).

31.        Porque el mismo 1% de la población que era adicta a las drogas, lo había sido antes, y lo es ahora después de su legalización. No había razones para temer que con la legalización la humanidad iba a cambiar sustancialmente. (Quienes la consumían lo siguieron haciendo, quienes no lo hacían no lo hacen. Además, La Política de la Prohibición era de implementación reciente –mediados del siglo XX, y de endurecimiento aún más reciente –finales del siglo XX. ¿Acaso antes de la Prohibición la humanidad entera se había arrojado a los brazos de las drogas?).

32.        Porque alrededor de 95% de la población adulta tomaba ya algún tipo de droga lícita o ilícita, antes de la eliminación de la prohibición de las drogas.

33.        Porque la Política de la Prohibición genera el funesto efecto colateral llamado “del incremento de la potencia”. Debido al riesgo inherente en la comercialización del producto prohibido, el traficante encuentra más redituable transportar y distribuir productos más concentrados y fuertes, orientando de este modo los hábitos de consumo de sus clientes.

34.        Porque el 76% de los consumidores de drogas optan por la más inocua de las drogas, la marihuana.

35.        Porque la falta de acceso a jeringas dio como resultado que una tercera parte de los enfermos de SIDA en los Estados Unidos, haya adquirido el virus como consecuencia de compartirlas infectadas.

36         Porque Giorgio Samorini y demás etólogos descubrieron que virtualmente todos los animales se drogan (en el 2000 había 380 casos documentados). Las hormigas ganaderas se embriagan con las gotas que exuda el vientre de cierta especie de coleóptero que mantienen cautiva. El sapo merodea cerca de la seta amanita muscaria en espera de las moscas caídas a su alrededor que lamieron el ácido iboténico que supura la seta, ingiriendo indirectamente sus alcaloides activos. El reno busca frenéticamente amanita muscaria también. Elefantes se emborrachan consumiendo frutos de la palma que se fermenta en su digestión. Los gorilas y mandriles con la iboca. El gato se embriaga y excita sexualmente con la planta silvestre nébeda. Las cabras, los ratones...

37         Porque fue gracioso (e inútil) que en la Revista American Family Physician, el médico John R. Hubbard, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, nos informara que la marihuana podría producir “anormalidades reproductivas, reducción del tamaño de los testículos, impotencia, disminución de los niveles de testosterona, infertilidad y, entre tantos otros males, desórdenes menstruales”. Como lo fue también aquella advertencia no menos verdadera de que la nicotina era un factor de interrupción del crecimiento del cerebro.

Mazamitla, Agosto 2027.

Juan Manuel Mercado es introvertido.

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